La Mítica \’casa Del Médico\’ De La Avenida Del Puerto Se Vende Por 1,5 Millones De Euros

La formación también critica que esta vivienda “lleva años dejada, debido a que no comienzan las proyectos de rehabilitación y adaptación a un centro social, en tanto que se eternizan todas las inversiones previstas por este equipo de Gobierno”. Próximo al viejo cauce del río Turia y a la modernizada avenida de Francia, el edificio es de una única propiedad privada que fue rediseñada en su interior en 1994 por Luis López Silgo. En aquella última reforma se incluyó un ascensor interior que atraviesa desde el bajo ámbas plantas y entresuelo del edificio. Las puertas y techos son de madera y la casa contiene algunos elementos de moblaje, si bien no se destaquen puesto que se oferta como vivienda vacía. Este interior de una mansión dejada cerca de París es la foto predilecta de Thiery de toda la serie.

Transcurrido un tiempo, se realizaron varias reformas en el edificio que desvirtuaron la esencia original que Navarro le había dado. En cualquier caso, la vieja clínica del doctor Lozano todavía es una parte primordial del patrimonio zaragocí. La edificación está caracterizada en su vista exterior por una torre mirador exagonal, que servía como \’prismático\’ de la ciudad.

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Si agregamos un instrumento a este encuadre doméstico de polvo, cortinas a jirones y desolación, la sugestión se redobla. A tanta caída sólo le hacía falta un piano del mismo modo desvencijado para crear la banda sonora de un hogar que ya no es tal. La previsión del nuevo dueño del edificio es moverse a vivir al palacete en los próximos meses ya que el edificio se está recuperando para uso residencial, descartándose de este modo la utilización hotelero barajado hace unos años.

El Partido Sin dependencia Valle del Guadiaro denuncia mediante un aviso de prensa como, los vecinos del entorno de lo que era la casa del médico de Guadiaro, una propiedad del Municipio, solicitan que se contengan limpio el edificio y que no se tengan ingreso al mismo, porque ya ha habido incidentes que nadie quiere. Los mucho más curiosos se habrán preguntado alguna vez qué esconde la vivienda señorial que hace esquina en el paseo Sagasta con la calle Lagasca, en pleno centro de Zaragoza. Otros habrán pasado una cantidad enorme de ocasiones por allí sin siquiera percatarse. Se trata de la clínica del doctor Lozano, un respetado centro médico que estuvo en desempeño desde 1905 hasta 1977. Esta fuente ya señala que la finca es perfecto para ser ocupada para una institución o una empresa con la capacidad de “apreciar el aspecto artístico de sus estancias, sus suelos y sus techos”.

Entró En Una Vivienda Dejada A Fumar Canutos Y Se Halló Un Tigre

La razón de este nombre que ha sobrevivido hasta esta época es que su dueño fue el fallecido cirujano de la Plaza de Toros y personaje público de Valencia, José María Aragón Costoso, con cuya familia -todavía enlazada profesionalmente al coso de la calle Xàtiva- hizo un empleo de vivienda habitual. VALENCIA. Es uno de las construcciones mucho más singulares de la región y sin duda uno de los más característicos de la Avenida del Puerto. De estilo romántico, la casa fue encargada en 1919 por María Burgos Romero, propietaria del terreno.

la casa del medico abandonada

“La mansión es increíble, todavía tiene una especie de nobleza y de fuerza donde las familias ricas acostumbraban a pasar sus ratos de ocio. El piano de cola bajo esa fantástica escalera crea una gran escena. Pasé mucho más de 2 horas dentro para sentir la atmósfera y tratar de tocar Chopin al piano. La mansión está completamente en ruinas y ha sufrido algún incendio”. La \’casa del médico\’ ha continuado habitada hasta hace solo varios años. En 2007 empezó un trasiego de ventas entre interesados inmobiliarios “por varios millones de euros”, sin que estos hayan amado determinar la cifra exacta de cuando menos dos traspasos. Por último, la casa ha salido en este momento a la venta por 1,5 millones de euros y raramente está como un inmueble más en páginas como Segundamano.es. Vista interior de una salón de lectura en una vivienda abandonada que era propiedad de un médico en Alemania.

En verdad, si bien no hay fotografías disponibles sobre estos equipamientos, desde la empresa que gestiona la venta se apunta a que tanto los techos -rematados con vigas de madera- como su escalera interior son dos de las joyas más resaltadas de esta vivienda familiar única. La vivienda, orientada al nordeste, tiene diez habitaciones, 5 baños y un aseo. Todas y cada una de las habitaciones tienen orientación al exterior y no tiene ningún edificio próximo en ninguno de sus cuatro lados. En verdad, en la parte posterior hay un solar por edificar -entre los pocos que existen en toda la avenida- de 400 metros cuadrados. Si bien fue famosa a lo largo de sus primeros años como el Palacete Burgos, en las crónicas y también imaginario de la ciudad se le reconoce como la \’casa del médico\’.

la casa del medico abandonada

Era principios del siglo XX y todo el paseo Sagasta guardaba exactamente el mismo estilo. La clínica se construyó en esta línea de viviendas burguesas de las que hoy en día apenas se conserva ninguna. El edificio es independiente del resto pero respeta la alineación y altura del ambiente. La mayoría de la testera está en la calle Lagasca, sacando a Sagasta una pequeña región ajardinada. El edificio fue construido en 1903 y tiene la firma de Félix Navarro, autor del Mercado Central, el monumento al Justicia, la vieja Escuela de Artes en la plaza de los Sitios o el Palacio Larrinaga.

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Mientras tanto la emblemática clínica del doctor Lozano, la única vivienda burguesa modernista que queda de pie en el paseo Sagasta de Zaragoza, sigue en desuso y sumida en un inexplicable abandono. El doctor Lozano estaba estrechamente relacionado con los mejores cirujanos de Europa, lo que le permitió introducir en España los adelantos quirúrgicos de principios del siglo XX. Aparte de médico era catedrático en la Facultad de Zaragoza, donde, a lo largo de su etapa de decano, modernizó la Capacitad de Medicina. Con él llegaron los primeros laboratorios, un sala para lecciones clínicas y un quirófano ejemplar hasta entrados los años 50.

La clínica, conocida entonces como Sanatorio Lozano, fue mandada construir por el ilustre médico aragonés Ricardo Lozano. La basura se acumula en los huecos que quedan entre las verjas y la puerta, y el abandono se puede ver desde la misma calle Lagasca. La última información que se conoce sobre este singular inmueble es que se está esperando de su rehabilitación dentro de un emprendimiento para crear una torre de casas en la parte posterior. Junto a su estilo arquitectónico, las generaciones mayores recuerdan a la perfección la época de esplendor de este centro médico. En él se ingresaba a personas con anomalías de la salud respiratorias pero lo que la distinguía verdaderamente era la atención a los enfermos de cirugía.